Blog de una pilatera aficionada

Pilates: días buenos vs. días malos

Clases, Varios

Pilates: días buenos vs. días malos

Todos tenemos días buenos y días malos de vez en cuando. Hay días que no das pie con bola y días que estás que te sales, verdad? Hoy toca tema relajado: voy a divagar un poco sobre lo que pasa cuando tienes uno de estos días y te toca ir a pilates.

LOS DÍAS MALOS

Existe la posibilidad de que si tienes el día realmente malo ni vayas a clase. Craso error. Aunque vayas a rastras y sin ganas, segurísimo que sales mejor de lo que entraste.

Vamos a contar con que a pesar de todo has ido a  clase, y siguiendo la tónica del día, todo es un desastre. Esto son cosas que pasan en un mal día:

  • Te dicen pierna derecha y subes la izquierda.
  • Hay que empezar el ejercicio y te quedas quieto, o hay que parar y tu sigues.
  • Hay estiramiento o mini-descanso y no hay quien te arranque cuando termina, te quedas pegado a la colchoneta.
  • Te caes del fitball, o tropiezas tu solo.
  • Se te salen los straps, pierdes las toning ball…
  • Hay que hacer 8 repeticiones y a la tercera ya no das más de si.
  • Cuando todo el mundo se pone en una postura mirando hacia un lado, tu estás al revés y solo te das cuenta cuando te encuentras frente a la cara de tu compañero de clase…
  • Se te sale un calcetín, se te escurre el pantalón, se te cae la coleta, el pendiente…

Todos tenemos días malos, en pilates también, pero no es nada grave. Aun así se aprovecha la clase, aunque salgas molido y con la sensación de ser un pato mareado!

Resumiendo: no das una, pero sabes que no eres tú y que el próximo día lo harás mejor.

Espero no ser la única a la que le pasan estas cosas… 😉

LOS DÍAS BUENOS

Ahora lo positivo. Cuando tienes un día de los buenos es todo lo contrario:

  • De repente eras capaz de hacer ejercicios que nunca te habían salido. Aprovecha!
  • Te doblas y te estiras como si fueras de plastilina, nunca has sido tan elástico.
  • No te duele nada.
  • Coordinas a la perfección y no te pierdes ni una vez.
  • No te caes ni pierdes el equilibrio, vas como una vela. Increíble.
  • Haces solito el roll up, o cualquiera de esos ejercicios que nunca te sale sin ayuda.
  • Si haces máquinas te parece que toda resistencia es poca. Más madera!
  • Y cualquier número de repeticiones se te queda escaso. Piensas: Ya está?
  • Todo es tan fabuloso que ni te despeinas jaja!

Como dije al principio, esto son días fuera de lo habitual y normalmente no nos ocurre ni una cosa ni la otra, pero qué sería pilates sin estos altibajos? 😉

Los días buenos sales encantado de la vida, y los malos… seguro que sales mejor y quizás hasta te rías de lo torpe que estás.

No os pasa así a vosotros? Ya me contaréis, espero no ser la única que a veces es un pato y otras una pilatera casi profesional jaja!

Hasta pronto, nos vemos en el próximo post.

PS. Solo contarte que hemos creado en Facebook un grupo que se llama Yo hago pilates. Es para alumn@s y puedes apuntarte, invitar a quien tú quieras y publicar cualquier cosa de pilates excepto publicidad. Ya estás tardando! 😉

HOLA

HOLA

Soy Belén, una alumna pilatera sin pretensiones y autora de este blog. Si eres aficionado al pilates, o si quieres empezar, y te gustaría aprender cosas sobre el método, estás en el sitio correcto. Leer más...